POLíTICA
Héctor Giuliano: “El cuadro de situación económico-financiero en la Argentina es artificial e insostenible”
El especialista en deuda pública analizó la situación del INDEC, el esquema financiero vigente y el rumbo del endeudamiento argentino. Advirtió sobre un modelo extractivista, primarizado y sostenido por la especulación financiera.
08/02/2026
Por Lumpen Redacción
La redacción dialogó con el licenciado Héctor Giuliano, especialista en deuda pública, para analizar la transparencia de las estadísticas oficiales, la naturaleza del actual problema financiero y la sostenibilidad del esquema de endeudamiento del Estado nacional.
— En relación con la situación actual del INDEC y la reciente renuncia de Marco Lavagna, ¿qué lectura hace usted sobre la credibilidad de los datos oficiales y su impacto en el análisis de la deuda pública y las finanzas del Estado?
— Yo considero que el cuadro de situación que estamos viviendo desde el punto de vista económico-financiero en la Argentina es artificial y, por ende, insostenible. Milei ha fracasado, ha salvado su gobierno con un salvataje de los Estados Unidos y del capital financiero internacional, que no lo hacen por bondad hacia Milei, sino para obtener concesiones crecientes de la Argentina. Vivimos en un cuadro difícil de analizar, porque no hay información oficial y además porque los datos, los indicadores, están sostenidos artificialmente. El caso del INDEC y la inflación lo prueba.
Con respecto a la renuncia de Marco Lavagna al INDEC, a raíz de que no se implementó el nuevo índice de inflación minorista (IPC), para mí la interpretación directa es que es un reconocimiento tácito del fracaso de la lucha antiinflacionaria que proclama el Gobierno. El cambio de metodología llevaba implícito el reconocimiento de una inflación mayor de la que se está comunicando. Es una maniobra muy burda que hace recordar la actitud kirchnerista en la época de Moreno, que también manipuló los índices para no reconocer el mayor índice inflacionario.
El Gobierno se jacta de haber mejorado la inflación, pero la inflación, desde que asume este Gobierno hasta la actualidad, acumula más del 260%. La técnica de lucha contra la inflación que ha adoptado este Gobierno es dejar que haya una remarcación de precios que forme colchones para los grandes formadores de precios, de tal manera que los precios aumenten más que los ingresos, salarios, jubilaciones y planes sociales. De esa manera se produce una caída de los salarios y de los ingresos reales, lo que provoca una caída de la demanda y del consumo, y lleva a un proceso de recesión económica con desempleo. Estrangulando el consumo se produce un freno a la inflación.
“Cuando un gobierno
apela a la malversación
de los índices
es un mal síntoma”
La deuda pública actualmente está en el orden de unos 470.000 millones de dólares, según el Gobierno. Cuando un gobierno apela a la malversación de los índices es un mal síntoma, porque está denotando que los números no le coinciden con la realidad.
— Usted ha señalado en reiteradas oportunidades que el principal problema de la Argentina es financiero antes que económico. En el escenario actual, ¿cómo se expresa concretamente ese problema financiero y qué consecuencias tiene sobre la sostenibilidad de la deuda y la política fiscal?
— Efectivamente, el principal problema de la Argentina es financiero y no económico. No toca la economía física o real, sino que toca fundamentalmente a la especulación financiera y al arbitraje entre variables financieras, en particular el arbitraje entre tipo de cambio y tasa de interés. El negocio del carry trade sigue vigente y perfectamente vivo como alternativa de entrada de capitales especulativos, que ingresan al país, se convierten a un tipo de cambio estable y se colocan en la Argentina a tasas que son un múltiplo de las tasas internacionales. Las tasas que se están pagando en la Argentina están por encima del 30%, 35% o 40%.
El problema financiero tiene por epicentro la deuda pública, que es la principal fuente de absorción de esas entradas de capitales y que mantiene un esquema de sobreganancia financiera con respecto a la economía real. Al capital internacional le resulta mucho más rentable seguir manejándose con carry trade e inversiones financieras de corto plazo que realizar inversiones estables, productivas y de largo plazo. Los únicos sectores que están obteniendo inversiones son el agro tradicional, el sector de hidrocarburos y la minería. Se trata de inversiones que van a sectores de la economía extractiva y no a la economía productiva industrial, es decir, a una economía primarizada. Esto implica una extracción excesiva de recursos locales que produce una descapitalización de la economía argentina.
Se han estabilizado las variables de tal manera que las tasas de rendimiento duplican o más que duplican las tasas de inflación, por lo cual son tasas muy positivas. Una situación de este tipo es un claro indicador de una deuda no sostenible. Esto se traduce en que el Gobierno se encuentra en un dilema en materia de política fiscal, porque no puede cumplir con la mentada baja de impuestos. Con una economía en recesión, baja la recaudación. El gasto público se está tratando de licuar bajando los salarios reales de la administración pública, los ingresos de los jubilados y el gasto social en general a través de la inflación.
Esto se hace a costa de un modelo extractivista y de un proceso de recesión interna que arrastra desempleo. El actual Gobierno aplica una “convertibilidad 2.0”, no formulada expresamente, pero con control de cambios. Paradójicamente, controla los tres precios clave de la economía: el tipo de cambio, la inflación y los salarios. Existe una inflación reprimida, pactada con las empresas, dosificada en el tiempo, pero fuertemente influida por el aumento de tarifas de servicios públicos.
— Teniendo en cuenta como ha advertido antes que en el cálculo oficial de la deuda no se están computando plenamente los intereses que se capitalizan por anatocismo —que rondarían los 40.000 millones de dólares anuales—, ¿cómo evalúa los recientes anuncios de nuevo endeudamiento, como los 800 millones de dólares informados por el ministro Caputo? ¿Qué implicancias tiene esta situación para las finanzas públicas en el corto y mediano plazo?
— El tema de que el Gobierno no está tomando en cuenta la capitalización de los intereses de la deuda pública es grave, porque eso implica ocultar un nivel de endeudamiento que no baja ya el acumulado de 50.000 a 60.000 millones de dólares más sobre la deuda actual. Si consideramos que la deuda oficial es de 470.000 millones de dólares y le sumamos 60.000 millones que está birlando el Gobierno, la deuda ya habría aumentado a 530.000 millones de dólares.
El Gobierno está distorsionando el monto de la deuda porque no está computando la capitalización de intereses. Según cifras oficiales del Ministerio de Economía, los intereses devengados anualmente no bajarían de los 40.000 millones de dólares. Absolutamente toda la deuda que vence se refinancia por novación de deuda; no se amortiza neto el capital, sino que se hace roll over de todos los vencimientos. Pero no se está pagando siquiera la totalidad de los intereses, de los cuales el Gobierno está pagando nada más que entre 10.000 y 11.000 millones.
Prácticamente todo el superávit fiscal primario obtenido a través del plan de ajuste se dedica casi en su totalidad, en más del 87%, a pagar intereses. Toda la política del Gobierno es obtener superávit fiscal para aplicarlo al pago de intereses de la deuda para que podamos seguir refinanciando indefinidamente el capital. El cuadro de situación reitera la trampa de deuda perpetua en la que está metida la Argentina desde hace 50 años.
"El Gobierno está distorsionando
el monto de la deuda porque
no está computando
la capitalización de intereses."
El Gobierno está birlando información porque no muestra la capitalización de esos intereses que se hacen por anatocismo. El interés que no se paga se transforma en capital y devenga más intereses; es el interés de los intereses, que es el sinónimo de la usura. Inexorablemente, este modelo se sostiene con más deuda. No haber aplicado el nuevo índice de precios al consumidor nos puede traer dolores de cabeza adicionales, porque el día de mañana puede aparecer un acreedor imputándole a la Argentina que nuevamente ha manipulado los índices para pagar menos intereses, ya que la deuda en pesos está indexada por CER. Al no actualizar el CER, el país se expone a juicios en el exterior por haber malversado los índices de actualización de deuda. El problema de la deuda pública se potencia por el ocultamiento de la capitalización de intereses y por el riesgo de demandas extranjeras por la manipulación de indicadores.
Héctor Giuliano es Licenciado en Administración, egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1964. Está orientado profesionalmente a Organización/Sistemas y Planificación Económico-Financiera en la actividad privada y especializado en temas de Geopolítica y Finanzas Públicas. Desde la década de 1980 estudia la problemática de la Deuda Pública y su relación con las Finanzas del Estado. Fue asesor en el Congreso de la Nación durante 15 años y es miembro de diversas fundaciones y academias de asuntos nacionales. Es autor de la obra Problemática de la Deuda Pública Argentina, una serie de 10 tomos que analizan el endeudamiento histórico y actual del país.