POLíTICA

Alak y Kicillof, enfrentados por la presidencia del PJ bonaerense

La relación política que durante años sostuvieron Axel Kicillof y Julio Alak llegó a su punto de quiebre.

22/02/2026

Por Lumpen Redacción

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La tensión explotó cuando Cristina Kirchner acercó al gobernador el nombre del intendente de La Plata para presidir el PJ bonaerense, frente al rechazo que generaba en el kirchnerismo la posibilidad de que ese lugar quedara en manos de Verónica Magario.

En términos políticos, la sugerencia resultaba coherente. Alak era el jefe comunal con mayor cercanía al gobernador. Ambos habían logrado recuperar la capital provincial, que hasta 2023 permanecía bajo la conducción del PRO. Ese triunfo se había convertido en un pilar del discurso de Kicillof, que reivindicaba a La Plata como eje administrativo y político de la provincia de Buenos Aires, marcando además un contraste con la gestión de María Eugenia Vidal, quien despachaba desde el Museo Ferroviario de Retiro.

Sin embargo, lejos de interpretar la propuesta como un respaldo, Kicillof reaccionó con enojo. Consideró que no solo se estaba vetando a su candidata - por entonces Magario -, sino que además Alak habría impulsado su propio nombre ante la ex presidenta sin su aval. En el kirchnerismo niegan esa versión.

Tres dirigentes de peso del peronismo platense señalaron que Alak aspiraba a conducir el partido y descontaba que su hasta entonces aliado lo respaldaría sin reservas.

Fueron dos referentes clave del armado político del gobernador quienes debieron comunicarle a Alak que Kicillof no acompañaría su candidatura al frente del peronismo bonaerense. El encuentro estuvo lejos de ser cordial.

Pero no fue así. Dos dirigentes importantes del armado político de Kicillof fueron quienes tuvieron la amarga tarea de sentarse con Alak para explicarle que el gobernador no estaba para nada de acuerdo en que presida el peronismo bonaerense. No fue una charla amena. Desde ese momento el diálogo entre el intedente de La Plata y el gobernador quedó cortado.

Desde 2019, Kicillof y Alak habían exhibido una relación de estrecha colaboración. La experiencia del intendente y su largo recorrido dentro del peronismo bonaerense resultaron fundamentales para que el gobernador comprendiera las dinámicas de poder en la provincia. Además, Alak funcionaba como un factor de cohesión para un peronismo fragmentado en la capital provincial.

Con el correr de los meses, sin embargo, comenzaron a surgir fisuras. El año pasado, el ministro de Gobierno, Carli Bianco, en tensión con el círculo más próximo a Kicillof, intentó proyectarse como primer candidato a diputado provincial por La Plata sin el consentimiento de Alak.

El jefe comunal impulsaba una lista de unidad que integrara al kirchnerismo, al axelismo e incluso al massismo. Pero la maniobra de Bianco - respaldada por el gobernador -  alteró ese esquema de equilibrio que buscaba consolidar.

Finalmente, Alak logró imponerse en la negociación y colocó en el primer lugar al camporista Ariel Archanco, seguido por Lucía Iañes, de su propio espacio, y luego por el massista Juan Malpeli. Aun así, la relación con Bianco quedó dañada, y persistió la incógnita sobre por qué Kicillof había permitido esa intervención en su territorio político.

Carli Bianco, enfrentado con el entorno más cerrado de Kicillof, buscó construirse una salida como primer candidato a diputado provincial por La Plata a espaldas de Alak.

A ese malestar se agregó otro episodio: el pedido del gobernador para que el municipio adquiriera Letras del Tesoro bonaerense con el fin de reforzar las debilitadas finanzas provinciales. No trascendió el monto de la operación, pero Kicillof le aseguró que compensaría esos recursos con obras y con una rentabilidad atractiva por la tasa aplicada. Ninguna de esas promesas se concretó. Y no habría sido un caso aislado.

Para Alak, alcanzar la conducción del PJ bonaerense era un paso estratégico en su proyecto de llegar a la gobernación. Su trayectoria respaldaba esa ambición: fue intendente de La Plata durante 16 años, entre 1991 y 2007; presidente de Aerolíneas Argentinas; ministro de Justicia bajo la presidencia de Cristina Kirchner; ministro de Justicia durante la gestión de Kicillof; y nuevamente intendente de la capital provincial. Sin embargo, el respaldo que esperaba nunca llegó.