INTERNACIONALES
Todo lo que se sabe de la caída de “El Mencho”, el capo narco más temido de México
El operativo que terminó con 30 años de criminalidad de Nemesio Oseguera Cervantes provocó bloqueos, ataques y tensión en al menos siete estados. Mientras, el vacío de poder en el Cártel Jalisco Nueva Generación abre interrogantes sobre el futuro del narcotráfico en México
23/02/2026
Por Lumpen Redacción
Fueron poco más de 30 años de actividad criminal y miles de muertos, con una recompensa de USD 15 millones ofrecida por la DEA y una búsqueda internacional infructuosa durante décadas. Todo eso llegó a su fin este domingo 22 de febrero de 2026, cuando el Ejército mexicano, en un operativo conjunto con Estados Unidos, abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y considerado el narcotraficante más peligroso del mundo.
A los 59 años, el hombre que había construido el crimen organizado más poderoso de México murió mientras era trasladado en helicóptero a la capital, tras quedar gravemente herido en un enfrentamiento con fuerzas especiales en la sierra de Tapalpa, Jalisco.
La noticia tuvo repercusión mundial y la reacción fue inmediata: mientras los gobiernos de México y Estados Unidos celebraban el golpe más importante contra el narcotráfico en años, las calles de al menos siete estados mexicanos se encendieron con bloqueos, tiroteos y vehículos incendiados en represalia por parte del CJNG.
El operativo: cómo fue la caída
El operativo fue ejecutado por fuerzas especiales del Ejército mexicano en Tapalpa, municipio montañoso de Jalisco y uno de los refugios estratégicos del CJNG. Participaron aeronaves de la Fuerza Aérea, la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional —unidad táctica de élite—, el Centro Nacional de Inteligencia y la Fiscalía General de la República.
La gran diferencia respecto a intentos previos fue la cooperación con Estados Unidos. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) comunicó oficialmente: “Para la ejecución de esta operación, dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral con los Estados Unidos, se contó con información complementaria por parte de autoridades de ese país”.
El saldo: cuatro miembros del CJNG murieron durante el enfrentamiento; "El Mencho" y otros tres resultaron heridos de gravedad y fallecieron en el traslado aéreo. Además, dos integrantes del cártel fueron detenidos y se incautó armamento de uso exclusivo militar, incluso lanzacohetes diseñados para derribar aeronaves, evidencia clara del poder de fuego de la organización.
El subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau declaró en redes sociales: “Acabo de ser informado de que las fuerzas de seguridad mexicanas mataron a El Mencho, uno de los capos de la droga más sanguinarios y despiadados”. Señaló que es “un acontecimiento importante para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo”. Finalizó con una frase en español que rápidamente se viralizó: “Los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas de orden público de la gran nación mexicana”.
Quién era El Mencho
Nemesio Oseguera Cervantes nació en Miguel Hidalgo, Jalisco, en una familia humilde. Se desempeñó como policía local antes de incorporarse al narcotráfico y, eventualmente, fundar el CJNG a comienzos de la década de 2010. En solo quince años construyó una organización con presencia en más de 25 de los 32 estados de México y células activas en más de 40 países.
A diferencia del Cártel de Sinaloa, enfocado en cocaína, el CJNG bajo el mando de "El Mencho" se especializó en drogas sintéticas: fentanilo y metanfetaminas, producidas a bajo costo y con márgenes de ganancia mucho mayores. Esto lo convirtió en el mayor proveedor de fentanilo para Estados Unidos, justo en el periodo más crítico de la crisis de opioides en ese país.
La violencia extrema y espectacular fue su sello estratégico: cuerpos colgados en puentes, ataques con drones cargados de explosivos, narco-tanques blindados artesanales y lanzacohetes militares. El objetivo no era pasar inadvertido, sino dejar claro el dominio ante rivales, autoridades y la población. La DEA lo comparó con Pablo Escobar por su nivel de peligrosidad y, al igual que al colombiano, se ofreció por su captura una recompensa de USD 15 millones, igualando la suma prometida en su momento por el "Chapo" Guzmán.
La ola de violencia: México en llamas
Horas después de confirmarse la muerte de El Mencho, el CJNG ejecutó su plan de represalia con una ola de violencia coordinada y simultánea. Se produjeron bloqueos de rutas con vehículos incendiados, tiroteos, ataques a comercios y una paralización general en Jalisco, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas, Colima, Guanajuato y Zacatecas. En Guadalajara, la segunda ciudad más grande del país, hubo más de 30 puntos de bloqueos y enfrentamientos en toda el área metropolitana.
La violencia llegó hasta Puerto Vallarta, ciudad turística de Jalisco, donde se viralizaron imágenes de columnas de humo y escenas de pánico en el aeropuerto. La aerolínea Air Canada anunció la suspensión de vuelos a ese destino “debido a una situación de seguridad en curso”.
La Embajada de Estados Unidos en México emitió una alerta formal: “Debido a las operaciones de seguridad en curso y de gran alcance, así como a los bloqueos de carreteras y a la actividad delictiva en muchas zonas de México, los ciudadanos estadounidenses deben permanecer resguardados hasta nuevo aviso”. Las autoridades canadienses hicieron lo propio. La alerta añadió: “Los bloqueos han afectado las operaciones aéreas, y algunos vuelos nacionales e internacionales han sido cancelados tanto en Guadalajara como en Puerto Vallarta”.
Este patrón de respuesta es recurrente en el narcotráfico mexicano: tras cada golpe del Estado, los cárteles demuestran su capacidad de reacción territorial, generan caos y buscan mostrar que la organización permanece funcional. No obstante, la escala y coordinación del CJNG en esta ocasión demostraron que, pese a perder a su líder, la estructura operativa sigue intacta.
La máquina del terror: los métodos del CJNG
Para dimensionar lo que representaba "El Mencho", es necesario comprender la magnitud y metodología de la violencia de su organización. El CJNG trascendió el modelo tradicional de cártel y, según analistas de inteligencia militar y seguridad policial consultados por Infobae, funcionaba como un ejército irregular con poder de fuego militar, una maquinaria de terror tanto para eliminar como para amedrentar: rivales, autoridades y población civil.
Las ejecuciones tenían una puesta en escena deliberada. Cuerpos desmembrados exhibidos en puentes a plena luz del día, acompañados de narcomensajes dirigidos a funcionarios o jefes policiales y a líderes de bandas rivales. Decapitaciones filmadas en video y difundidas en redes sociales como advertencia. Fosas clandestinas descubiertas en Jalisco, Michoacán y Colima con decenas de cuerpos disueltos en ácido, práctica que el CJNG popularizó, eliminando la evidencia de cientos de desapariciones.
Lo más diferencial fue su capacidad armamentista, ampliamente superior a la de muchas fuerzas locales. El cártel diseñó vehículos blindados artesanales conocidos como “narco-tanques” o “monstruos”: camiones reforzados con acero, equipados con torretas y resistentes a ráfagas de ametralladora. Introdujeron el uso de drones armados con explosivos, táctica más tarde copiada por otros grupos. Y, como quedó demostrado en el operativo final contra "El Mencho", sus hombres disponían de lanzacohetes de uso militar, capaces de derribar aeronaves.
El ataque más audaz del CJNG ocurrió en 2015, cuando sicarios del cártel emboscaron a una columna de la Policía Federal en Jalisco, mataron a 15 agentes e hirieron a otros 20. En el mismo año, derribaron un helicóptero militar con un lanzacohetes, desafiando abiertamente al Estado mexicano.
En cuanto a la expansión territorial, el CJNG optó por tácticas brutales: aniquilaban a los líderes locales, masacraban a sus familias como escarmiento y reclutaban por la fuerza a jóvenes, muchas veces menores, en comunidades bajo control. Las zonas rurales de Jalisco, Michoacán y Colima sufrieron un régimen de terror: toques de queda informales, cobros de piso a comerciantes y ejecuciones sumarias de quienes se resistían a colaborar. Una violencia sistémica y en muchos casos impune, que ahora queda huérfana de su arquitecto.
¿Quién manda ahora? La disputa por el CJN
La cuestión instalada en los despachos de inteligencia de México y Estados Unidos es clara: ¿quién llenará el vacío? La respuesta dista de ser simple. A diferencia del caso del Cártel de Sinaloa tras la captura del Chapo, donde sus hijos —los llamados Chapitos— asumieron rápidamente el control, el CJNG carece de un sucesor definitivo. El hijo biológico de El Mencho, Rubén Oseguera González (“El Menchito”), fue extraditado a Estados Unidos y condenado a cadena perpetua, descartando una sucesión directa.
El nombre más citado en expedientes y reportes de inteligencia es Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, hijastro de El Mencho e hijo de Rosalinda González Valencia —pieza fundamental del aparato financiero del clan—, señalado como creador y jefe del Grupo élite, el brazo armado más táctico del CJNG en el sur de Jalisco y Colima. El Departamento de Estado de EE.UU. ofrece USD 5 millones por su captura.
Otro aspirante señalado por la Fiscalía General de la República es Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán (“El Sapo”). Analistas consultados por referentes especializados advierten que el CJNG enfrenta una encrucijada: reestructurarse de forma controlada o fragmentarse en facciones, lo que llevaría a una posible guerra interna devastadora. La experiencia de otros cárteles decapitados sugiere que la fragmentación es el escenario inmediato más probable.