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Cómo no sentirme así

05/06/2026

Por Tomala Voz

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Por Juan Ignacio García

Me resulta en vano (imposible) tratar de poner en palabras todo lo que Carlos el INDIO Solari significa para la cultura rock de estas australes tierras. para la Cultura Popular en general. 

También es demasiado complicado ejercer la memoria y recordar la inmensa cantidad de canciones de cancha, las banderas en tu corazón y los equipos que sintieron el cálido y fogoso aliento que bajaba desde los tablones con algún himno de Los Redondos. También en cualquier estadio de primera división, pero sobre todo en los más alejados equipos del Nacional B, el Federal A o algún torneo de barrio. El INDIO siempre presente, a su imagen y semejanza. 

No se murió se hizo leyenda, como El Diego. Siempre estuvo y estará cercano de su gente y su pueblo, ese que esperaba el anuncio de una nueva fecha, que movilizaba miles de colectivos para el lugar que sea. Desde el espeso barro de Gualeguaychú, hasta el frío polar de Mendoza o las piedras latentes de Tandil con las tantas Misas Ricoteras en las que todos predicábamos su evangelio redondo. Inexplicable, único, envidiado por los consagrados de la elite musical e inentendible para los alejados de la calle y los adoquines.

El Mister creó música para hacernos mejores personas, sin imaginarlo tal vez, supo decir y aconsejar a un pibe solo, ese que nunca escuchó en boca de su propio viejo esa palabra de aliento, ese límite y ese caluroso abrazo. Fue la voz de los que nunca tuvieron voz. De todos aquellos que se escondían para escuchar Los Redondos porque a sus padres les parecía mala palabra, o también a los tantos otros que crecieron al calor de una banda que nunca los dejó tirados. 




"Mis bandas siempre fueron de combate, no me parece bueno mantener entretenida a la gente mientras los poderosos les meten las manos en los bolsillos". Solari es sin dudas el líder del movimiento contracultural más importante de los últimos tiempos. Ídolo absoluto e indiscutido en épocas difíciles y complejas donde el nudo en el cuello aprieta mal. "Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene".

Me recuerdo siendo un pendejo terminando en secundario, cuando Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota anunciaron que iban a Tandil, mi ciudad. Luego de la suspensión del evento programado en principio para Olavarría y donde Los Redondos hicieron su única conferencia de prensa. 

  • Periodista: Cómo caracterizas al seguidor promedio de Los Redonditos. Hoy se dijo, lo dijo el intendente, que los que venían de Neuquén, Ushuaia, eran nada más que el disfraz, pero del Gran Buenos Aires venían delincuentes, vándalos, etcétera…
  • INDIO: Estos chicos lo que quieren es venir a estar abrazados con su novias, venir a bailar, venir a ver un espectáculo de rock y a escuchar las cosas que a ellos los conmueven, y eso es un derecho que creo que ha sido avasallado este fin de semana. Eso es lo que yo pienso. 

Me acuerdo como si fuese ayer aquella noche fresca con una cortina de lluvia gélida torrencial en el Estadio Municipal San Martín, desde ese momento y para siempre Tandil se hizo Ricotero. El infierno estuvo encantador! 

Hoy nos quedamos huérfanos, quedamos huachos como los terneros y ya no hay palabras que puedan llenar semejante vacío, solo canciones y más canciones. Melodías, cassettes y discos, poemas, anécdotas y ese Mambo Criminal de haber sido parte desde un diminuto lugar, tal vez de algo que jamás se volverá a repetir, no porque no haya un buen semillero, sino porque los tiempos son otros, las lecturas son diferentes y ya nos obligaron a dejar de pensar. 

El INDIO fue el espejo de una Argentina rota y desigual, que a los gritos nos dijo la verdad, aunque duela y duela. 

No nos olvidemos de nosotros, recordémonos