COLUMNISTAS
Rusia humilla a Europa
La Federación Rusa redefine el Orden Geopolítico Mundial
14/02/2025
Por Luis Gotte

En un giro dramático que sacude los cimientos del globalismo, la Federación Rusa ha logrado una victoria sin precedentes que ha dejado a la OTAN humillada y obligada a replantear su rol en el escenario europeo. La alianza atlántica ha perdido su capacidad de reconocerse como garante de su propia seguridad, pues a partir de ahora, los soldados que operen en Ucrania serán asumidos individualmente por cada Estado miembro, eliminando la temida cobertura del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte.
Este acontecimiento, que supera en magnitud y audacia a episodios históricos incluso comparables con las humillaciones impuestas por Napoleón o Hitler, implica no solo una derrota para Europa en el ámbito militar y político, sino también la asunción de una pesada responsabilidad: la reconstrucción de Ucrania y la reinserción de combatientes en una sociedad al borde del colapso. Sin un mecanismo efectivo de rehabilitación, el riesgo de que el país se hunda en la anarquía y dé paso a la proliferación de mafias y bandas terroristas es inminente, con la posibilidad de que estos grupos migren hacia el corazón de Europa.
La humillación no se detiene en la esfera militar. Los líderes europeos –franceses, alemanes, polacos, los países bálticos, Finlandia, que proponía un ataque nuclear, y figuras como Ursula von der Leyen y Mark Rutte, entre otros– se encuentran en un punto crítico: deben informar a sus pueblos que sus impuestos serán desviados a la reconstrucción de la infraestructura de Ucrania y aceptar que la hegemonía europea ha llegado a su fin. En este escenario, potencias disidentes como Bielorrusia, India, Hungría, Eslovaquia, Irán, Corea del Norte y China ya se preparan para ajustar sus posiciones y reclamar lo que consideran parte de un nuevo reparto del poder global.
La resiliencia de la economía rusa, que ha resistido las embestidas de múltiples sanciones, refuerza la narrativa de un país que no solo sobrevivió, sino que emergió fortalecido ante un sistema internacional en decadencia.
¿Logrará Rusia asumir su nuevo papel de imperio o se convertirá en una potencia imperialista? ¿Cómo responderá Europa a esta humillación? La pregunta se torna aún más acuciante si se considera que, mientras tanto, el continente africano comienza a inclinarse hacia Rusia, con naciones del Sahel, Sudán y otros territorios que proyectan, en una década, superar las actuales economías europeas.
Esta victoria rusa no es meramente militar ni política, sino un punto de inflexión que redefinirá el orden mundial. La OTAN, despojada de su papel hegemónico, se verá obligada a realizar una profunda expiación por su fracaso, mientras Europa enfrenta el reto de reinventarse y recobrar su dignidad en un mundo en el que las alianzas tradicionales han perdido su fuerza. El nuevo orden geopolítico se escribe con tinta rusa, y el futuro se presenta incierto para quienes se han aferrado a modelos ya obsoletos. ¿Y Argentina? Su gobierno eligió el bando equivocado.
P/D: Si nos preguntamos qué sucederá con Volodímir Zelenski, no es lo que muchos creen, que terminará su vida tranquila en Gran Bretaña. El ucraniano sabe que lo asesinarán. No hay otra alternativa posible.
Luis Gotte