COLUMNISTAS
De municipios a regiones
Es necesario organizar el territorio para mover la rueda del desarrollo
20/08/2025
Por Luis Gotte

Decía el Cnel. Manuel Dorrego que “los municipios son pequeños engranajes que al ponerse en movimiento mueven a la gran rueda que es la Patria”. Esa afirmación, lejos de ser una metáfora, expresa una concepción política y territorial que hoy resulta urgente recuperar y actualizar.
La experiencia histórica demuestra que el desarrollo sostenible requiere instituciones locales fuertes, articuladas y con capacidad de planificación. Sin embargo, en la Argentina contemporánea -y especialmente en la provincia de Buenos Ayres- los municipios han sido desarticulados por una lógica centralista que los reduce a meras unidades administrativas, sin autonomía ni protagonismo estratégico.
La provincia de Buenos Ayres, con más de 305.000 km², 135 municipios y una diversidad productiva extraordinaria, no puede seguir siendo gestionada desde una visión metropolitana. La fragmentación territorial, la falta de coordinación intermunicipal y la ausencia de planificación regional han debilitado su competitividad, su cohesión y su capacidad de respuesta.
Es necesario avanzar hacia una nueva arquitectura institucional: la organización regional. No como una superestructura burocrática, sino como una plataforma de cooperación entre municipios con vocaciones productivas compartidas, desafíos comunes y potencial logístico complementario. Las regiones deben ser espacios de planificación estratégica, de articulación público-privada, de acceso a infraestructura y de representación territorial.
Pensar en regiones no implica dividir, sino integrar. Implica reconocer que municipios como Luján, Mercedes, Suipacha y Chivilcoy y otros pueden conformar una región con identidad productiva, capacidad de planificación conjunta y acceso logístico a puertos y mercados. Implica construir nodos de desarrollo que superen la fragmentación y potencien la escala.
La Argentina que viene no se construirá desde el poder central ni desde la lógica de la rosca política. Se construirá desde el territorio, con municipios organizados en regiones funcionales, competitivas y cooperativas. Es tiempo de institucionalizar el regionalismo municipal como política de Estado.
Porque no hay Nación posible sin municipios organizados. Y no hay organización municipal sin unidad regional. La rueda del desarrollo solo se moverá si los engranajes están articulados. Y esos engranajes, en el S.XXI, deben ser regionales, estratégicos y con capacidad de innovación.