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La historia grande argentina en el Museo del Regimiento 7
En la localidad de Arana, a 13km del centro de la ciudad de La Plata, funciona actualmente el Regimiento 7 Mecanizado «Coronel Conde» (RIMec7), una Unidad Táctica de Infantería del Ejército Argentino.
02/05/2026
Por Lumpen Redacción
En la localidad de Arana, a 13km del centro de la ciudad de La Plata, funciona actualmente el Regimiento 7 Mecanizado «Coronel Conde» (RIMec7), una Unidad Táctica de Infantería del Ejército Argentino.
Entre las distintas tareas de despliegue y formación permanente de soldados, con un personal que asciende las 300 personas, en el sitio funciona un Museo poco conocido que se puede visitar gratis coordinando previamente (de 8 a 13); atesora piezas únicas que son toda una joya para conocer objetos y vitrinas que cuentan la historia grande de la patria.
El Regimiento 7 en sí fue protagonista de los momentos más trascendentales en la construcción y defensa del territorio argentino, desde su creación en noviembre de 1810. Entre sus incursiones más importantes se destacan la participación en el Ejército del Norte bajo la orden del General Manuel Belgrano; la participación en el Cruce de los Andes coordinado por el General San Martín en 1817, para asegurar la libertad de Argentina, Chile y Perú; fue parte también de las campañas a la Patagonia Argentina a finales del siglo XIX, entre otras; y en 1982 tuvo un importante desempeño durante la guerra de Malvinas en el Atlántico Sur.
Con hazañas de todo tipo y calibre, se destacaron haciendo honores como "Los Bravos del 7", apodo que se les conoce en la jerga. En Malvinas estuvieron encargados de la defensa y resistencia sobre los montes ubicados al oeste de Puerto Argentino ante el avance de las tropas inglesas, durante los últimos días del conflicto.
El Museo Histórico Militar “Teniente General Julio Argentino Roca”
Entre los objetos más llamativos hay un sillón antiguo con un escritorio incorporado, que perteneció al General San Martín. Es una obra de ingeniería bastante avanzada para la época, y que lo hizo hacer el General por un ingeniero inglés, siguiendo las indicaciones que él mismo le dio. Cuenta con un atril rebatible y en la parte de atrás, distintas posiciones para relajar la espalda. Allí se sentaba el mismísimo San Martín a leer y escribir.
Cascos abollados, insignias de la Cruz Roja, cartas enviadas desde el frente con relatos de veteranos, todo tipo de equipamiento como uniformes, granadas, carpas, camperas, guantes, calzoncillos largos y hasta atados de cigarrillos de la época reconstruyen una muestra de las raciones que llevaban los soldados; como parte de un relato tangible donde la historia se vuelve humana y visceral.
Jurar defenderla hasta morir
Para todos los ejércitos del mundo, cuando existe un conflicto armado, el trofeo más valioso que tiene el vencedor es hacerse con la bandera del vencido. En este caso, el 14 de junio de 1982, cuando la suerte de la guerra ya estaba echada, los abanderados de cada unidad comenzaron a pensar qué hacer con la bandera. Muchas unidades las quemaron para que no cayeran en poder del enemigo. El Regimiento 7, en un primer momento decidió enterrarla pero surge la duda: ¿y si la encuentran? Entonces, también decidieron quemarla.
Dado que nadie tenía el ánimo para quemar la bandera, la desenterraron y se la dieron a otra unidad para hacerlo. Un segundo jefe descubrió lo que iba a suceder y decidió desarmarla en partes, para ocultarla entre las ropas y volver con ella al continente.
La bandera logró pasar pero hubo un momento de tensión cuando los soldados fueron tomados como prisioneros, porque un inglés descubrió la bandera escondida y quien la portaba no permitió la requisa. Se dio un forcejeo e intercambio de palabras. Y el inglés, viendo que el soldado estaba dispuesto a dar su vida en esa pugna optó por desarmar el contrapunto sin que pasara a mayores. Hoy, la bandera es una de las piezas más importantes del museo.
El uniforme de un soldado inglés en las vitrinas
Durante su visita en el año 2002, el cabo Vincent Bramley perteneciente al 3° Batallón de Paracaidistas británico, quiso conocer el regimiento contra el cual él había combatido en Monte Longdon y donó su uniforme como un gesto de camaradería, una acción de paz y grandeza por encima de todo sesgo partidario.
En 1991 este soldado publicó sus memorias sobre la guerra de Malvinas en un libro que desató una fuerte polémica en el Reino Unido y por el que fue duramente criticado. “Viaje al Infierno” (“Two sides of hell”, su título en inglés) relata lo sucedido en la batalla de Monte Longdon: Ejecuciones de soldados argentinos que ya se habían rendido, así como maltratos y torturas contra prisioneros tras el combate, exponiendo testimonios cruzados. El libro refleja el horror en el campo de batalla y acciones contrarias a la Convención de Ginebra; rompiendo la narrativa oficial del enemigo inglés sobre una guerra "limpia" o "prolija".
Una visita obligada
No hay estridencias durante el recorrido al museo; el espacio trabaja sobre el contexto y la memoria. Es una propuesta que moviliza una tercera posición. Permite al visitante pensar, tomar dimensiones y comprender los hechos que llevan desde sus salas a encontrar un camino constructivo de una identidad nacional y patriótica.
Para toda la comunidad y para quienes buscan bucear en la densidad histórica, el Museo “Teniente General Julio Argentino Roca” del Regimiento 7 de Infantería de La Plata es una parada obligatoria. Y aunque algunos se incomoden, es un engranaje necesario para reflexionar sobre qué lugar debe ocupar la institución militar en la vida democrática y qué puentes podemos todavía tejer para superar fragmentaciones ideológicas internas.
Para reservas, visitas y consultas, comunicarse al 221-5762770