COLUMNISTAS
El giro geopolítico
Estamos asistiendo a un cambio de paradigma, el de Soros y su sociedad abierta da paso al norteamericano.
25/02/2026
Por Alberto Buela
Podemos constatar en estos últimos tres o cuatro años el enfrentamiento regular de los gobiernos de corte liberal-conservador como los de Trump, Meloni, Orban o Milei con el poder judicial de sus respectivos países.
Esto es una constatación evidente que está muy lejos de adhesión a los mencionados gobiernos puestos de ejemplo.
Es que los jueces, personas satisfechas con el sistema que administran, (Hebert Marcuse) privilegian siempre el statu quo vigente, y cambiar en algo del orden social, político y económico reinante es algo que está reñido con su personalidad y conciencia.
Además los jueces no reciben una formación uniforme que permita una cierta equivalencia entre sus respectivas sanciones. Y como sostiene Gabriele Adinolfi: “Les magistrats appliquent les lois et, malheureusement, les interprètent souvent de manière idéologique”.= Los jueces aplican las leyes y, desgraciadamente, las interpretan a menudo de manera ideológica.
Esta es la madre del borrego que viene a explicar la decadencia de la justicia. En general a un juez, los casos son contados con los dedos, se lo juzga por actos de corrupción reiterados, y nunca por fallos injustos. “El juez que no sabe castigar se asocia con el delincuente” afirma Goethe en la segunda parte del Fausto.
Luego del contundente discurso del secretario de Estado de USA, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Munich (febrero 2026) donde criticó la inoperancia de las Naciones Unidas en Gaza y Ucrania, la falta de control inmigratorio de los países europeos invadidos por millones de musulmanes, la pérdida de soberanía nacional, la expulsión de las industrias nacionales, “los soldados no luchan por la humanidad sino por sus naciones”, la “tontería” de reemplazar las energías convencionales por la verdes, y un largo etcétera. Todo ello marcó un giro sustancial en las relaciones internacionales entre una estrategia Estados soberanistas y Estados globalistas. Claro está para USA hay un solo Estado Soberano: ellos.
Pero la estrategia está develada, ya el vicepresidente Vance algo adelantó el año pasado en la misma Conferencia cuando afirmó que: “la élite no puede sustituir la voluntad de los pueblos” en un discurso contra el progresistmo=wokismo europeo.
Estos son todos signos que estamos asistiendo a un cambio de paradigma, el de Soros y su sociedad abierta por el norteamericano.
Lo asumirá o no Europa, vaya uno a saber.
Pero ¿qué pintamos nosotros los pueblos hispanoamericanos ante este nuevo desafío internacional?
A los yanquis ya los conocemos pues tenemos doscientos años de sometimiento (Doctrina Monroe 1823). Que de acuerdo con los estudios del prestigioso sociólogo mexicano Pablo González Casanova las intervenciones efectivas ascienden alrededor de 700, pero si sumamos las diplomáticas , las amenazas y los juegos de presión de grupos y lobbies, suman cuatro mil.
Y ¿qué hicimos nosotros? Tuvimos solo algunos momentos de lucidez en cada uno de nuestros países, pero eso no bastó. Nuestras oligarquías antiguas y nuevas se plegaron siempre al discurso norteamericano y nunca privilegiaron la preferencia por nosotros mismos que es el principio de la existencia auténtica. La ausencia de esta condición hace imposible cualquier tipo de liberación. O peor aún, compramos, por buena, la revolución marxista de Cuba, Nicaragua, Venezuela o la del Chile de Allende.
Tenemos que barajar y dar de vuelta. Contamos para ello con todas las condiciones para una gran Nación Iberoamericana, somos una ecúmene casi perfecta para ello (lengua, religión, instituciones castellanas, enemigos comunes, etc.) sólo nos falta “la voluntad de poder”.