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Soberanía y arraigo: Rodrigo García presentó su libro “Guardianes de la Casa Común”
En una jornada que unió la memoria rural con la crítica al modelo agroindustrial, el autor propuso un retorno a la producción agroecológica y al compromiso comunitario con el alimento como pilares de un nuevo futuro.
05/04/2026
Por Lumpen Redacción
La actividad se realizó el 2 de abril en El Toro Bar do Bar y reunió a quienes se acercaron a escuchar una reflexión sobre el modelo de producción de alimentos, el vínculo con la tierra y la necesidad de recuperar prácticas comunitarias. Durante la charla, García, quien es de Córdoba y pertenece a la granja La Serendipia de Villa Yacanto, recordó la influencia que tuvo en su formación el pensamiento de Jorge Rulli.
“Es muy simbólico para mí estar aquí porque en esa mesa solía estar Jorge Rulli hablando. Yo devoré cada palabra que dijo e influenció mucho mi forma de pensar el país”, señaló. Según explicó, las ideas de Rulli lo ayudaron a encontrar fundamentos para pensamientos que ya tenía sobre la tierra, la alimentación y el país, y también lo acercaron a Marisa Figueroa y al Grupo de Reflexión Rural.
Antes de la exposición de García habló Marisa Figueroa, integrante de Semillas para una Nueva Conciencia, quien recordó la historia de doña Manuela Castillo de Toledo, una mujer de la ruralidad santiagueña que iba al mercado en sulky y llevaba siempre una pala para tapar los pozos del camino. A partir de ese relato, Figueroa reflexionó sobre la pérdida del vínculo entre las personas y el alimento y advirtió que la alimentación quedó cada vez más en manos de corporaciones. También resaltó la importancia de recuperar el sentido de los deberes dentro de la comunidad.
“El deber es acción: yo debo hacerlo, yo actúo. En cambio, el lenguaje de los derechos es pasivo”, sostuvo.
Por su parte, García planteó que el modelo de producción de alimentos asociado a la llamada “revolución verde” fracasó porque no resolvió el problema del hambre y generó contaminación en suelos y ríos. “La revolución verde falló: prometió solucionar el hambre y nunca hubo más desigualdad que hoy; prometió ser verde y lo único que hizo fue contaminar ríos y envenenar a la gente”, afirmó.
Como propuesta, el autor planteó un “semáforo medioambiental” con:
- Prácticas que deberían detenerse de inmediato.
- Un período de transición.
- Un horizonte basado en poblar el campo, reducir las superficies de explotación e involucrar nuevamente a las personas en el cuidado de la tierra.
“No habrá revolución orgánica real hasta que no estén involucrados los seres humanos; es el humano el que cuida la tierra, no el tractor”, señaló. Sobre el final, adelantó que trabaja en un próximo libro titulado “Manualcito para el arraigo”, centrado en cómo habitar la tierra a partir de la producción de alimentos y la organización de granjas.